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M.V.Z. Bertha Molnar
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En esta ocasión quisiera atender a las sugerencias que nos han hecho llegar acerca de tratar situaciones cotidianas que llegan a convertirse en problema con nuestros perros, vamos a enfocarlos desde el prevenir el inicio de esa conducta no deseada y si ya se tiene el problema en casa utilizar algunos truquillos para tratar de corregirlo.

El perro que brinca sobre las personas.
Esto es algo muy común, el perro en la euforia de vernos llegar sale a recibirnos con toda esa alegría brincando sobre nosotros, algunos adornan el “recibimiento” dando ligeros pellizcos en la ropa o en los brazos y manos de propietarios. Esto puede llegar a ser molesto o incluso peligroso (si usted no está preparado para recibirlo puede acabar en el suelo, sobre todo tratándose de perros grandes y fuertes). Yo conocí a una muchacha que tenía una pareja de Labradores, ella trabajaba en una oficina así que su forma de vestir era con medias, tacones, trajes sastre, etc., terminó por llevar en el auto un sweater enorme que se ponía sobre su ropa para poder entrar a la casa porque entre los dos le daban tal recibimiento que terminaba acorralada en el garaje, por supuesto que no había agresión pero tampoco había control.

Para prevenir que se establezca esa forma de conducta en mi perro lo que debo hacer es que desde que llegue a casa, siendo aún un cachorro no le voy a permitir que ponga sus manitas sobre mí, no permitir que se levante de manos, recargándose en mí para buscar la caricia. Enséñelo que para ser acariciado, saludado cuando usted llega no debe brincar, esto siendo muy pequeño porque cuando ya tenga 4 – 5 meses podemos darle la orden de “sentado” para recibir el saludo. Si usted lo acaricia y él se levanta, se debe suspender la acaricia, dará de nuevo la orden de que se siente y sólo cuando lo haya hecho se le podrá volver a acariciar.

Ahora que si ya tiene el hábito de recibirnos de esa forma trabajaremos con él de la siguiente manera: Es muy conveniente que le enseñemos las ordenes básicas de obediencia ya que necesitamos que el perro sepa quedarse quieto sentado, para que su perro lo aprenda utilice refuerzos positivos, busque algo que a él le motive, algo que le guste mucho (una galletita, un juguete, un pedacito de queso, etc.) , póngale la correa para tener control sobre él, háblele por su nombre y déle la orden, por ejemplo:¡ Max, sentado! Si el no lo hace repita, ahora sin el nombre y anteponiendo la palabra ¡No, sentado!, use la palabra NO en un tono en el que el perro se dé cuenta que le está usted corrigiendo, debe ser un tono de voz grave, puede ayudarse de la correa para dirigir el movimiento del perro y poder llevarlo a la posición que usted le pide.

Cuando el perro ya se ha sentado, se le debe reforzar con palabras gratificantes y repitiendo el comando: ¡Muy bien, sentado! Ahora nuestro tono es más agudo, alegre, denotando satisfacción por lo que él acaba de hacer. Conforme el perro asimile la palabra con la acción que debe ejecutar ya lo realizará la primera vez que se le ordene y es en ese momento cuando recibe su premio. El mensaje que le llega es que si lo hace a la primera será premiado, si tuvimos que decir la palabra NO o incluso dirigir el cuerpo del perro para que se acomodara no recibirá lo que él tanto desea.

Ahora que su perro ya sabe sentarse comenzará a trabajar con la entrada a la casa sin que brinque sobre usted, para ello debe prepararse con el premio que va a recibir si lo hace bien. Cuando usted entre a la casa, no lo mire a los ojos, esto él puede considerarlo como un llamado silencioso, en él momento que se acerque y se levante para brincar sobre usted rechácelo girando el cuerpo, no lo toque ni acaricie tratando de calmarlo ya que esto a su perro le reafirmaría aún más el continuar con esta conducta, puede incluso levantar una pierna para que su rodilla le impida al perro llegar hasta usted. Como su lenguaje corporal es de rechazo y se está usted apoyando en las órdenes con voz para indicarle que no es correcto lo que hace (¡No, abajo!), puede dar ahora la orden de lo que sí debe hacer: ¡Max, sentado!. Si lo hace a la primera vez que escucha la orden recibirá de inmediato su premio. Recuerde que si se levanta, se debe suspender la gratificación y le ordena de nuevo el sentado.

Poco a poco iremos cambiando el premio a base de comida o juguetes por una caricia, de manera que al poco tiempo ya su perro obedezca la orden y se sienta muy complacido por recibir un apapacho y unas palabras de reconocimiento. Para hacer este cambio, cuando su perro ya conoce el ejercicio no se le premiará cada vez que lo realice, puede espaciar cada vez más e ir metiendo caricias en lugar de comida, esto de manera aleatoria.

El perro que asalta los botes de basura.
También es un problema muy común, le recuerdo que su perro tiene un olfato privilegiado y un bote de basura destapado o quizá con tapa pero a su alcance es una invitación formal para que se aventure a investigar.

Aquí lo primero es usar la lógica, si el mundo del perro es un mundo de olores pues es obvio que un bote de basura le resulte por de más atractivo. Cuando tenemos perro en casa debemos adelantarnos a pensar lo que se le puede ocurrir a nuestra mascota. Un bote de basura que cierre perfectamente será una buena inversión y si piensa en lo que puede pasar, desde que se le haga un hábito escarbar el contenido hasta, lógicamente comerse lo que allí encuentre y con esto entiéndase huesos, plásticos, pañales, servilletas, comida en descomposición, medicamentos caducados y todo lo que usted se imagine; comprar un buen bote de basura será más barato que una cirugía de emergencia para extraer del estómago o intestino de su ejemplar cualquiera de estos trofeos o peor aún, la muerte de nuestro amigo por algo que nosotros podíamos y debíamos haber evitado.

Ya contando con un buen bote de basura, comenzamos con las lecciones de lo que si se debe hacer y no se debe hacer. En el caso de un cachorro, le recuerdo que cuando él llega a su casa, usted es quien debe marcar lo que puede o no hacer. Con la palabra NO le estará indicando cada vez que su perro haga algo incorrecto, así que cada vez que se acerque al bote de basura lo que escuchará es : ¡No, fuera!, o la orden que usted guste para indicarle que no debe acercarse.

Le recuerdo que su cachorro debe investigar el mundo que le rodea como parte de sus etapas de desarrollo así que está bien que lo haga pero supervisado por usted y limitándole lo que está prohibido. A cambio de esto, su cachorro debe contar con cosas que le resulten atractivas, juguetes, trenzas de hilo, las botellas de plástico de agua vacías a ellos les resultan muy divertidas, hay juguetes en forma de pelota, hueso, etc. que tienen huecos y se les pueden poner dentro pedacitos de galleta, salchicha, un trocito de comida de lata, de manera que se entretienen y lo que encuentran dentro para comer es algo que no les dañará.

Si aún con nuestro flamante bote de basura con tapa, su perro lo tiene al alcance, sobre todo cuando usted no está presente, póngalo en un sitio donde el perro no pueda hacer de las suyas, evitaremos con esto un accidente y sobre todo no estaremos dejando que se le convierta en un hábito, porque su perro aprende, rápidamente, que cuando usted está en casa ni siquiera voltea al sitio donde está el bote, pero que…cuando está solo es un excelente momento para atacar sin piedad todo lo que hay dentro del recipiente.

Para el perro que ya tiene el mal hábito de escarbar y sacar lo que hay en la basura, vamos a intentar lo siguiente: Su bote estará con tapa y se colocarán varias latas de refresco vacías a las que previamente se les habrán colocado dentro piedras, tornillos, algo sólido que haga ruido, la idea es hacer una sonaja de cada lata, se deben tapar perfectamente los orificios de las latas con cinta adhesiva y se anudarán con hilo nylon entre ellas dejando un espacio de 15 – 20 cms. entre una y otra lata. La hilera de latas se coloca sobre el bote dejando el hilo de manera que cuando el perro se pare sobre la tapa para quitarla lo primero que viene hacia él son las latas. La idea es que es el bote mismo quien le da la sorpresa de que no debe acercarse, las latas no pesan, no lo van a lastimar pero el ruido que producen al caer puede ser suficiente para que no quiera intentarlo de nuevo.

Cuando le ponga esta “trampita” a su perro hágalo un día que usted pueda regresar prácticamente de inmediato para que pueda recoger las latas antes de que su perro se sobreponga y quizá se atreva a investigarlas también, recuerde que debemos adelantarnos a lo que a él se le puede ocurrir.

El perro que sale corriendo en cuanto ve la puerta abierta.
Una vez más los olores, la curiosidad de investigar, la presencia de otro perro en la calle pueden hacer que su perro espere con ansía loca para que en cuanto se abra la puerta que da a la calle él salga corriendo. Las tristes experiencias de esto van desde el perro atropellado, el que se perdió o incluso el que lastimó a alguien, ya sea a otro perro o a una persona. Esto sin contar a los dueños que también han estado a punto de ser atropellados tratando de recuperar a su ejemplar o que resultaron con lastimaduras por caídas o golpes en la persecución. En fin, un panorama nada alentador.

Desde cachorro acostumbre a su perro a salir con correa y de manera ordenada. Esto es, le pone el collar y la correa a su perro, le pide que se quede en quieto sentado en la puerta y deberá esperar la orden de usted para salir a la calle. No lo deje que sea él quien lo saca a usted. Trabaje con el perro a que usted abrirá y cerrará varias veces la puerta sin que él pueda moverse, debe quedarse quieto hasta a que reciba el comando específico para iniciar la marcha y salir al lado de usted, recuerde que dejar que él vaya por delante nuestro es cederle el control de la situación.

Lo mismo para regresar a casa, el perro espera en quieto sentado, usted abre la puerta y da la orden para que entre junto con usted, en ocasiones abrirá la puerta, entrara usted primero y después le dará la orden para que él entre. El objetivo de esto es recordarle al perro varias cosillas: La casa donde el perro vive es de usted, las salidas están dirigidas y controladas por usted, si se le marca correctamente la jerarquía que tenemos sobre él es más fácil pensar que si él va a hacer algo que no está permitido, como en el caso concreto de salirse corriendo, al escuchar la orden de quien para él es el jefe del grupo, sea más importante obedecer que escapar.

El perro que se sube a la mesa para robar comida.
Lo que no se prohíbe, se permite. Para que su perro no decida que tiene la posibilidad de trepar a la mesa y comerse lo que ahí encuentre debemos dejar claro desde que llega a casa que no puede subir a las sillas, reconozco que habemos personas (me incluyo) que permitimos que nuestros perros se suban al sofá de la sala o a la cama pero es recomendable no dejar que lo hagan en las sillas del comedor pues de la silla a la mesa sólo hay un “saltito” y si además en la mesa hay algo que despida un olor atractivo pues la probabilidad de caer en el pecado es alta ¿verdad?.

Por supuesto que las personas que han decidido no permitir que su perro se suba a ningún mueble de la casa tendrán más probabilidades de éxito pero para aquellos que compartimos ciertos muebles y espacios con nuestro perro reforcemos el que al comedor no lo hagan, trabajaremos con la orden ¡No, bájate! o lo que usted decida que sea su comando para ello. No le ponga trocitos de comida en la orilla de la mesa para que sea el mismo perro quien los alcance.

Ahora que si su perro de nuevo, como en el caso del bote de la basura, espera a que usted no esté en casa para subirse y arrasar con lo que hay sobre la mesa, podemos utilizar nuestra hilera de latas vengadoras. La idea de nuevo es que se lleve tal sorpresa que no quiera repetir la experiencia.

Para concluir le puedo decir por la experiencia, tanto con mis propios perros como las historias que he escuchado de los dueños de muchos ejemplares que hay situaciones que pueden llegar a convertirse en serios problemas pero que muchos de ellos pueden tener solución cuando se previenen, cuando se dan las condiciones necesarias para que nuestro perro no se equivoque y haga un hábito no deseado de algo que repite sistemáticamente cuando no hay nadie para corregirlo.

Nosotros somos los directamente responsables de lo que haga nuestro perro aunque no estemos presentes, así que trabajar con nuestro perro marcando límites, premiando actitudes que queremos que se repitan y vigilar que cuando lo tengamos que dejar solo se encuentre de tal manera que no pueda hacer cosas que lo pongan en peligro a él o a terceras personas siempre será muy útil.

 

 

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