Portadores
de una incansable energía, los Setters se desempeñan
de manera excelente tanto en el campo como en el hogar, su carácter
dulce y generoso los convierte en buenos compañeros y adorables
mascotas. Sin embargo su instinto cultivado durante muchos siglos,
les impulsa a ser
independientes,
y a tomar desiciones por cuenta propia.
No se trata de perros “poco obedientes”,
sino de animales con un gran espíritu que necesitan de cariño,
comprensión y espacio para poder alcanzar un adecuado desarrollo
físico y mental.